EL CARDENAL JOSÉ MARÍA BUENO MONREAL

EL CARDENAL JOSÉ MARÍA BUENO MONREAL. UN HUMANISTA INTEGRAL. UNA BIOGRAFÍA (1904-1987) (Libro en papel)

Editorial:
UNIVERSIDAD DE SEVILLA
Año de edición:
Materia
Religión
ISBN:
978-84-472-1883-7
Páginas:
772
Encuadernación:
Rústica
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Reflejar con la mayor fidelidad la vida de José María Bueno Monreal (1904-1987) y el contexto en el que se desenvuelve ha sido el objetivo principal de la biografía de este insigne prelado, figura relevante de la Historia Contemporánea de España y singularmente de la de Sevilla, no sólo en el ámbito de la Iglesia, sino también en su proyección pública.

José María Bueno Monreal nació en Zaragoza, y en ella transcurrió su infancia. Estudió en el Seminario San Dámaso de Madrid e Instituto San Isidro y finalmente en Roma, donde obtuvo tres doctorados, ampliados a un cuarto, ya de sacerdote en la capital de España. Ocupó cargos en esta diócesis y estableció amplias relaciones (Acción Católica, Opus Dei, Propagandistas...). Comenzó su experiencia episcopal en Jaca y Vitoria con actuaciones relevantes. Llegó a Sevilla como Arzobispo Coadjutor, con el mandato del Papa de sustituir al cardenal Segura, en contra de la voluntad de éste y con su oposición al expreso deseo de Pío XII, hecho insólito en la historia de la Iglesia. El Arzobispo resolvió el problema con éxito.

Como cardenal, nombrado por Juan XXIII, en el Concilio Vaticano II se constituyó en cabeza del grupo minoritario reformista dentro del episcopado español. En el periodo del Postconcilio, dedicó todos sus esfuerzos (Sínodo Hispalense, Asamblea Conjunta, Centro de Estudios Teológicos...) a implantar en Sevilla, y también en España, el contenido de los documentos del Concilio. Su influencia fue decisiva en las relaciones Iglesia-Estado, que condujeron hacia un cambio del régimen político de Franco, más acorde con los sistemas de libertad y democracia imperantes en los países europeos de nuestro entorno. En la crisis del clero y secularizaciones, se comprobó, con el trato dado a sus sacerdotes, el profundo humanismo cristiano del cardenal, el mismo al que Jacques Maritain había definido como humanismo Integral, y del que Juan Pablo II dijo que "estaba fundado en el conocimiento de la verdadera dignidad y de los derechos del hombre".