VIDA Y OBRA DEL PRESBÍTERO ALONSO GARCÍA GARCÉS

VIDA Y OBRA DEL PRESBÍTERO ALONSO GARCÍA GARCÉS (Libro en papel)

Editorial:
UNIVERSIDAD DE MÁLAGA
Año de edición:
Materia
Religión
ISBN:
978-84-9747-396-5
Páginas:
78
Encuadernación:
Otros
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Este estudio trata de la vida y obra emprendida por el que
fuera, en el siglo XVII, tesorero episcopal y racionero de la Santa
Iglesia Catedral de Málaga, Alonso García Garcés, nacido en 1629
en la villa serrana de Benaoján.
Fue el artífice de la revitalización en 1682 de la antigua
Hermandad de la Caridad que, constituida a los pocos meses de la
incorporación de la ciudad a la Corona de Castilla en 1487, vino
prestando sus servicios de atención a los más necesitados,
curación de los enfermos y enterramiento de los muertos hasta
1679, en que la inmensa mayoría de sus cofrades fallecieron a
causa de una epidemia.
El licenciado Garcés se encargó de impulsar esta alicaída
Institución en una época de la historia en que la asistencia social y
sanitaria sólo se comprendía dentro de los dictados de una
profunda religiosidad.
Para llevar a cabo su fin, solicitó copia de las Reglas de la
Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo de
Sevilla, que habían sido redactadas por el caballero sevillano Miguel
Mañara Vicentelo de Leca, hermano mayor entre 1663 y 1679.
La Corporación malacitana estuvo formada, a semejanza de la
hispalense, por obispos, nobles, órdenes militares, eclesiásticos,
regidores, caballeros, comerciantes, etc., quienes con aportaciones
pecuniarias sostuvieron los institutos establecidos en sus
Constituciones.
La Hermandad presidida por el presbítero Alonso García
Garcés inició en 1683 la construcción de lo que, dieciséis años
después, se convertiría en el complejo monumental de la iglesiahospital
de San Julián, obispo de Cuenca.
El ideario de la Hermandad de la Santa Caridad se mantuvo
en la escena benéfica hasta 1965, en que se vio abocada a la
desaparición ante la falta de apoyo civil y eclesiástico.
Hoy día, el único recuerdo que se guarda del biografiado, es
una lápida de mármol fijada en el bajo presbiterio de la iglesia de
San Julián (actual sede de la Agrupación de Cofradías de Semana
Santa), que no pudo ver concluida al sobrevenirle la muerte en
1684, cuando apenas llevaba dos años dirigiendo la Corporación
que había conseguido dar vida.