Dato: uno de cada seis europeos utiliza al menos una plataforma de economía colaborativa en su día a día.
¿Compartir un coche? Blablacar ¿Vender algo que no uso? Wallapop ¿Alquilar mi casa un fin de semana? Airbnb, por supuesto. Todas estas prácticas ya se encuentran normalizadas y todas ellas forman parte del modelo de economía colaborativa. Según datos de la Unión Europea, en 2016 la mitad de la ciudadanía europea había oído hablar de las plataformas colaborativas.
El concepto fue acuñado por Marcus Felson y Joe L. Spaeth en 1978. Sin embargo, el término “economía colaborativa” no se empezó a usar masivamente hasta las publicaciones en 2007 del artículo de Ray Algar, Collaborative consumption.
En 2010, por su parte, Rachel Botsman, con su libro What’s Mine is Yours: The Rise of Collaborative -que todavía no está traducido al español- lideró el concepto de la filosofía del consumo colaborativo en la actualidad.
Para Botsman, la economía colaborativa no es una moda pasajera, sino que se ha convertido en una fuerza cultural y económica que ha cambiado no sólo lo que consumimos sino la forma en que lo hacemos.
De forma general, internet ha sido la estructura sobre la que se ha construido esta nueva forma de intercambio de bienes y servicios entre particulares, y que tantas consecuencias inesperadas (o no) está teniendo.
En el siguiente vídeo de la UNED, Juan José Montero da una definición más completa y explica las principales características de la economía colaborativa.
En España, más de la mitad de la población ha usado en alguna ocasión alguna plataforma de economía colaborativa. Empresas como Uber, Airbnb, Wallapop, entre otras, suponen el 1,4% del PIB total y se estima que para 2025 supondrán casi el 2,9 %.
Pero, ¿cuáles son los motivos de la polémica creada por este nuevo modelo de intercambio? ¿Qué implicaciones jurídicas tiene este sistema de economía? Para aclarar todas estas dudas, hemos hecho una selección estupenda de libros sobre economía colaborativa. ¡Empezamos!
Marco jurídico de la economía colaborativa
Muchas de las plataformas de economía colaborativa se han movido más rápido que las leyes. Gran parte del debate creado alrededor de estas plataformas surge en muchos casos por el vacío legal en las que han desarrollado su actividad inicial.
Desde el punto de vista legal, el concepto economía colaborativa también es controvertido. Para algunos expertos la prestación de servicios no se puede considerar colaboración entre particulares, ya que el particular que ofrece su tiempo recibe dinero a cambio. Al producirse esa transacción, se debería hablar más de economía gig o economía bajo demanda.
Trabajo en plataformas digitales: innovación derecho y mercado de Miguel C. Rodríguez Piñero Royo y Adrian Todolí Signes aborda las implicaciones que tiene en el mercado laboral la economía colaborativa y las plataformas intermediadoras. Este manual está orientado a abogados de derecho laboral, expertos en Seguridad Social, asesoría y gestorías y empresas.

Rosalía Alfonso Sánchez, Catedrática de Derecho Mercantil en la Universidad de Murcia, aborda la incertidumbre jurídica de la economía colaborativa en Retos jurídicos de la economía colaborativa en el contexto digital.
Ante este nuevo paradigma económico, esta publicación detalla la oportunidad que existe de regular los nuevos mercados desde la perspectiva del derecho de la competencia, laboral y fiscal.

Por su parte , La Regulación de la Economía Colaborativa de Juan José Montero permite entender los cambios de consumo y trabajo que implican este tipo de economía.
Este manual aborda las implicaciones legales que tiene la regulación jurídica en los servicios más habituales de economía colaborativa como son el transporte y el alojamiento.

A favor de la economía colaborativa
Para Brad Stone, editor ejecutivo senior de tecnología en Bloomberg News, las plataformas colaborativas han supuesto el inicio de una nueva era de consumo.
En su libro, Lo que viene: Cómo Uber, Airbnb y las nuevas empresas de Silicon Valley están cambiando el mundo, Stone explica, poniendo de ejemplo las dos empresas referentes de la economía colaborativa, cómo ha cambiado la mentalidad de las personas.
Ante los conflictos que tanto Uber como Airbnb han generado en muchos países, Stone cree que el cambio de mentalidad sobre el consumo ha hecho que estos servicios se mantengan frente a los tradicionales.
En una entrevista concedida a Harvard Business Review, Stone explica cómo los consumidores se posicionaron a favor de Uber en su enfrentamiento con las empresas de taxis en Estados Unidos. “A la gente le encantaba Uber y salió en su defensa. Ha ocurrido con las dos empresas (Uber y Airbnb). Si no hubiesen tenido una conexión tan profunda con los consumidores, no habrían sido capaces de organizarlos para actuar como un grupo de presión tan eficaz”.
Como explica Stone, la creación de estas empresas a la vez está relacionada con la llegada del iPhone, Android, la App Store y la universalidad del GPS. El avance de lo digital, las nuevas formas de pago y el desarrollo de las redes sociales, han facilitado la creación de conexiones entre desconocidos, factores que han impulsado las plataformas colaborativas.

En contra de la economía colaborativa
Si para Brad Stone los nuevos modelos económicos colaborativos son un avance y han supuesto la llegada de una nueva era, Tom Slee no cree lo mismo.
Este investigador canadiense explica en su libro Lo Tuyo Es Mio: Contra La Economía Colaborativa cómo dentro de este modelo de negocio solo unos pocos salen beneficiados.
Para Slee, este modelo de colaboración, sostenibilidad y emprendimiento no es tal y considera que en realidad es un sistema dirigido y financiado por el sector más fuerte del capitalismo.
Estos nuevos flujos de colaboración económica perjudican a los empresarios más pequeños o en situaciones más vulnerables, que asumen riesgos insostenibles, y los rendimientos de la inversión al final sólo llegan a unos pocos, afirma el autor en esta interesante obra.
Además, para Tom Slee, el concepto de economía colaborativa no es tal cuando, como indicamos arriba, se concentra el capital de miles de millones de dólares de fondos de capital riesgo.
Este libro sostiene por otra parte que modelos como Airbnb están detrás de la gentrificación de las ciudades. Es decir, que estas nuevas plataformas de alojamiento están moviendo a los ciudadanos de los barrios céntricos, ya que las viviendas se están utilizando como alquileres vacacionales y esto ha incrementado el precio del alquiler.

El debate desde luego está servido, y habrá que seguir observando el desarrollo de los acontecimientos para ver qué sucede con este tipo de economía en el futuro próximo.
¿Y tú, a favor o en contra de la economía colaborativa?

