“Que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde…”.
Este memorable poema, No volveré a ser joven, se encuentra escrito en la pared de la estación de metro de la Universidad Complutense. Una llamada de atención a todos los jóvenes que comienzan en la universidad, para que sean conscientes de la brevedad de lo que les aguarda.
Los versos de Jaime Gil de Biedma, lúcidos, hondos y certeros, estremecen por su sencilla perfección.
Como bien apunta Luis García Montero, “basta con unos cuantos poemas decisivos para pasar a la educación sentimental de una comunidad. (…). Con solo tres libros, Jaime Gil de Biedma es hoy un punto de referencia imprescindible en la poesía española contemporánea”.
En la entrada de hoy queremos hacer una breve repaso de la obra de Jaime Gil de Biedma, de su azarosa vida y del legado imborrable que deja en la historia de la literatura española.
Comenzamos.
Vida de Jaime Gil de Biedma
Sin entrar en polémicas biográfico-literarias como las de Saint-Beuve, parece evidente que la vida del poeta, fácil y complidada a la vez, es origen indispensable de su producción poética y del resto de los libros de Jaime Gil de Biedma.
Hijo de un importante empresario, y perteneciente a la élite económica barcelonesa, Gil de Biedma construye su propio destino personal a lo largo de su vida adolescente, decidiendo unas amistades alejadas de las aspiraciones familiares, con una orientación sexual alejada de la norma del franquismo y con una inclinación natural al hedonismo y a la bohemia no siempre bien vistas en su contexto personal-familiar.
“Ahora, cuando examino la serie de accidentes y de crisis sucedidas durante este tiempo, se me despierta la sospecha de hasta qué punto no habré provocado yo mismo algunos de ellos y agravado otros inconscientemente. Y me parece como si hubiera estado huyendo –huyendo de algo o huyendo de mí”. Jaime Gil de Biedma, Diarios (1956-1985), Debolsillo, 2012.
Parece que el escándalo siempre fue algo que Gil de Biedma llevó a cuestas, tanto en su vida como en su legado. Y muy a su pesar.
No es de hace tanto que Pere Gimferrer y Andrés Trapiello, como bien menciona Alberto Olmos , tuvieron una viva polémica en sus respectivos periódicos a propósito de la defensa (de uno) y ataque (del otro) a las confesiones sobre episodios de pederastia que llevó a cabo Gil de Biedma durante su estancia en Filipinas.
Es verdad que las páginas de tal pasaje son estremecedoras, como igual de estremecedora es la literatura que vierte Gil de Biedna en su inicial Retrato del artista en 1956, que luego se diluiría en sus Diarios completos.
Al margen de juicios éticos, la diarística de Gil de Biedma es literariamente sublime. Y es la base sobre la que se construyó el relato de la única película que relata su vida, El cónsul de Sodoma. Un nuevo episodio polémico y con escaso éxito (en términos generales) en el relato de la vida del poeta.
Dicho filme, como decimos, no obtuvo un gran mérito, y de nuevo sí una polémica añadida. Pero para disfrutar el mérito ya tenemos todos los libros de Gil de Biedma, que de calidad están a rebosar.
Hablemos de ellos a continuación.
Según sentencia del tiempo
Gil de Biedma comenzó a estudiar la carrera de derecho en la Universitat de Barcelona y, aunque se licenció en la Universidad de Salamanca, fue durante sus años de facultad cuando comenzó a entrar en contacto con la llamada Escuela de Barcelona. Siendo este un término impreciso pero que tiene vocación de etiquetar un fenómeno, la realidad es que Gil de Biedma trabó amistad con Joan Ferraté, Joan Reventós, Alberto Oliart, Gabriel Ferrater, Jaime Salinas, José Agustín Goytisolo o Carlos Barral.
Más adelante, y antes de marcharse a trabajar a Filipinas en 1955, Gil de Biedma continúa con sus estudios universitarios en la Universidad de Oxford, donde continúa alimentando su sensibilidad poética con una amplia influencia de la poesía anglosajona clásica y contemporánea (los Mcspaunday…).
Imagen de la primera edición de Según sentencia del tiempo, incluida en Las personas del verbo
Es en 1953 cuando Gil de Biedma publica su primer poemario, Según sentencia del tiempo, una obra iniciática, sobria e impresionantemente madura que le da paso al poeta al conocimiento literario en los círculos poéticos españoles.
Es, de hecho, el título de este poemario, el que ha escogido el Instituto Cervantes para titular el magnífico catálogo que han publicado con motivo de la exposición celebrada con motivo de su obra.
Las personas del verbo
Los siguientes dos poemarios de su breve producción, Moralidades (1959) y Compañeros de viaje (1963), según los estudios sobre Gil de Biedma, tienen una recepción modesta y no es hasta la aparición de su obra Poemas póstumos (1968) y, principalmente, su obra completa, Las personas del verbo, que la obra de Gil de Biedma cobra vuelo y su recepción, tanto académica como popular, se eleva hasta el reconocimiento internacional y convierten al poeta en un referente de la poesía española del siglo XX.
La obra y la vida de Jaime Gil de Biedma daría para más entradas en nuestro blog y para dos o tres películas más, pero lo que podemos hacer es leer o releer sus maravillosos textos y su obra completa, que no dejará indiferente a nadie.
Muchas gracias por leernos.
¡Felices lecturas!
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