Este libro surgió de la constatación de que todo, literalmente, deriva de la interpretación: nuestro modo de actuar, así como las palabras, los gestos y el todo, al igual que las diferentes formas de comunicación no verbal y por supuesto, todas las así denominadas Bellas Artes. Es un alegato a favor de la escucha atenta y una mejor comprensión, también más allá de la música. Ofrece propuestas y consejos para que el oyente interesado adquiera una comprensión y vivencia musical más completa y para que la música no resulte un mero juego sonoro, sino la manifestación viva del hombre en su dimensión más profunda.