En el prólogo de la primera edición de sus Máximas, La Rochefoucauld a dvierte al lector que su propósito es retratar el corazón del hombre. Y efectivamente, aunque no trata exclusivamente de ello, en sus reflex iones plasma con gran perspicacia los mecanismos y motivaciones que su byacen a los comportamientos humanos, con una clarividente exposición de lo que las apariencias esconden. Con este propósito, este noble, gu errero, conspirador y filósofo hizo de su obra, llena de ironía, humor y despego, notable cinismo y prodigiosa lucidez, la más profunda refl exión moral que nos ha legado el racionalismo y, a la vez, una obra ma estra del estilo, de la inteligencia y de la literatura.