BIOLOGÍA Y ECOLOGÍA DEL CURCULIÓNIDO DE LA PALMERA, RHYNCHOPHORUS FERRUGINEUS (OLIVER, 1790)

BIOLOGÍA Y ECOLOGÍA DEL CURCULIÓNIDO DE LA PALMERA, RHYNCHOPHORUS FERRUGINEUS (OLIVER, 1790) (Libro en papel)

Editorial:
UNIVERSIDAD DE ALMERÍA
Año de edición:
Materia
Matemáticas y ciencias
ISBN:
978-84-8240-843-9
Páginas:
227
Encuadernación:
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El curculiónido rojo de la palmera, Rhynchophorus ferrugineus (Olivier, 1790), es un coleóptero de origen tropical, que fue detectado en España, en 1993; en concreto, en palmeras de la zona costera de la provincia de Granada (Motril y Almuñécar); posteriormente, se extendió a los términos municipales de Nerja, Frigiliana y Torrox, en la de Málaga.
El objetivo de este trabajo ha sido, por una parte, conocer lo aspectos de su biología y dinámica de población, que nos permitiera determinar los factores implicados en el establecimiento de esta especie en la zona y, por la otra, poner a punto métodos de control, tanto químico, como biológico, de la misma.
En los resultados encontrados hay que indicar, en primer lugar, que se ha puesto a punto la cría de R. ferrugineus en condiciones controladas (Tª: 25±2ºC y H.R.: 65±10%), empleándose dieta artificial, como substrato alimenticio de larvas.
En el desarrollo post-embrionario, se han evaluado los efectos del tipo de alimento aportado a las larvas; para ello, se han empleado tres substratos alimenticios: la dieta artificial desarrollada, un huésped alternativo: caña de azúcar y otro natural: palmera. Dicha evaluación se ha realizado mediante tres grupos de ensayos: (a) ajuste a funciones logísticas de la variación de biomasa, medida como peso vivo, en función del tiempo, y cálculo de la ?tasa relativa de crecimiento?; obteniéndose para esta tasa una relación de 4,5:3,8:1 para dieta artificial, palmera y caña de azúcar, respectivamente; (b) número de estadios larvarios, que fue menor para dieta (media =8,74), que en palmera (10,51) o caña de azúcar (13,00); (c) ?tasa de desarrollo? que presentó una valor máximo para dieta (0,0105), frente a palmera (0,0086) o caña de azúcar (0,0058). Todo ello indica la mejor adecuación de la dieta artificial desarrollada.
Mediante un grupo de ensayos se ha evaluado la capacidad de supervivencia de los estados inmaduros a bajas temperaturas, encontrándose como temperaturas letales: 15, 10 y 0ºC, para huevo, larva y pupa, respectivamente. Igualmente, el ciclo de vida de R. ferrugineus ha sido estudiado a diferentes temperaturas (15, 20, 25, 30, 35 y 40±2ºC), encontrándose que no hubo desarrollo de larvas a 15 y 40ºC; a su vez la duración del desarrollo post-embrionario fue de 245,86 días a 20ºC, decreciendo hasta 86,37 días a 35ºC. La longevidad de adultos presenta un valor máximo a 20ºC, con 200,14 y 280,00 días para hembras y machos, respectivamente. Por el contrario, el máximo de fecundidad de hembras, 362,86 huevos, se originó a temperatura superior, en concreto, 25ºC. La relación entre temperatura y desarrollo se ha estudiado mediante diferentes modelos matemáticos, de ellos se ha deducido que el estado de larva requiere 1106 GDA, con unos umbrales mínimo y máximo de desarrollo de 15 y 38ºC, respectivamente; la pupa presenta unos requerimientos de 328 GDA, sobre el umbral de 13ºC.
La dinámica de población, en condiciones naturales, se ha establecido mediante ensayos, tanto en huésped alternativo (caña de azúcar), como en huésped natural (palmera). Se ha encontrado que la especie presenta unos requerimientos térmicos ligeramente superiores a los registrados en laboratorio; así, la larva necesitó 1162,5 y 1423,0 GDA en caña de azúcar y palmera, respectivamente; dichos valores para pupa fueron de 417,8 y 380,0 GDA. De los resultados encontrados en estos ensayos, se puede establecer que la especie, aunque de origen tropical, presenta mecanismos de supervivencia que implican la posible existencia de diapausa en estado de larvas de últimos estadios.
En los ensayos de aceptación de huésped se han establecido, como nuevas plantas huéspedes: Livistona decipiens y Trachicarpus fortunei; también se corrobora como huésped: Phoenix canariensis y P. dactylifera. Por el contrario, se han descartado: Brahea armata, Chamaerops humilis y Washingtonia robusta.
Finalmente, en los bioensayos realizados en laboratorio se ha encontrado, para el control químico, que las materias activas clorpirifos y, en menor medida, fipronil, presentaron una eficacia adecuada. En el caso de los patógenos, sólo los nematodos: Heterorhabditis bacteriophora y H. megidis, originaron un cien por cien de mortalidad, también en condiciones de laboratorio.